guiones de poemas
1
la calle
medianoche
dejó de llover
hace un rato
luz: la de las lámparas de la calle en las superficies mojadas
estado del observador: neutro con pizca de optimismo impuesto
poeticidad: a media máquina, williamsiana
tono: en bajada, como el del que monta una escena antes de contar una noticia irrelevante
artificiosidad: nula con un tropezón
intencionalidad: máquina pequeña
belleza: si
verdad: no
bien: no importa
2
tarde de abril
calor
cielos humosos
luz: hiriente gris vidrioso
estado del observador: somnoliento, leve nerviosismo sin causas
otro acicate: mucho mate sin comida, excitación objetiva
poeticidad: mágico depresiva
tono: recto y bajo, como levantando piedras planas con las uñas
artificiosidad: un deleite líquido atraviesa una frase
lugar: barrio periférico de ciudad capital, día feriado, no domingo
belleza: si
verdad: si
bien: no importa
3
tarde calurosa de otoño
velocidad: cero, sólo sonidos rápidos e intermitentes de una avenida
intención del texto: "el lienzo" con desgarrón auditivo
color: amarillos cremosos y grises de refracción que engendrarán la oscuridad
posición del ojo: media altura, enfocando hacia los cielos bajos del fondo, con estetizada interferencia de árboles y torres
estado del observador: luego de una larga siesta que se acopla sin pausa al desgano de la noche
hambre: no
deseo: de continuidad
estilo: descripción subjetiva con poeticidad objetiva, exuberancia congelada
verdad: ninguna
bien: ninguno
belleza: toda
4
mañana nublada
atardecer de sol
mes: agosto
día: jueves
lugar: casa de once
música: la del sujeto por la mañana, trip hop por la tarde
momento de escritura: atardecer
colores: gris bajo, smog del sur, celeste blanquecino arriba y a la tarde
sensaciones: sueño, ojos inyectados, dolores en las yemas de los dedos
intención del texto: relojito ponzoñoso
posición del observador: ninguna, muy variable, es mental
estilo: suave, olores agrios en la fricción sonora
efecto: ardor, cantinela repetitiva
verdad: no
bien: no
belleza: no. aceptado asqueo
5
desesperante domingo
día de lluvia
música: nada
sonidos: llanto intermitente, gotear de un toldo rojo, martillazos en la carne
sensaciones: el sujeto esta enamorado y sin dinero
colores: lila de la divinidad, mostaza de la tierra
efecto: ciudad que nos desconoce, fría
estilo: no se pronuncian las palabras
intención del texto: no se sabe, desperdicios, mecanismo irreparable
bien: todo
verdad: toda
belleza: sí, insoportable
6
mañana iguana
luz: resplandor blanco del vacío
estado del observador: iguana
poeticidad: bocólica simple, alabanza mañanera y graciosa del bardo
tono: decayente
artificiosidad: no somos genios, no somos genios, pero teníamos ganas
otro acicate: ella no te ama pero aún no te lo dijo
lugar: casa de once
velocidad: lento rotar del huevo transparente que nos envuelve
intención del texto: marihuanera ciudadana
color: blanco pantanoso, felpas grises de rabia, un punto amarillo de odio
posición del ojo: posición seca
sonidos: una sierra corta madera en una casa cercana
bien: y bueno...
verdad: qué se yo
belleza: qué es eso
7
antestecia de la madrugada
el escribiente está en pedo total
luz: todas las luces de la casa prendidas
estado del observador: re very very
poeticidad: hasta las manos
tono: arrastrando todo
intencionalidad: seguir hasta el final
otro acicate: ella no te ama y te lo dijo, en la cara, como querías
lugar: casa de once
velocidad: se derrama una lengua de miel venenosa
intención del texto: oasis de la estridencia
sonidos: todas las heladeras se hacen oír al mismo tiempo
color: no, rencores indefensos
posiciòn del ojo: dados vuelta
sensaciones: se muere el corazón
bien: bien para el culo
verdad: ella no
belleza: ella
8
horrible mediodía
luz: resolana blanquecina
estado del observador: pagando consecuencias
poeticidad: supersub urbana
tono: ¿habrá un lugar para estar entre Laforguere y Francis Ponge?
sonidos: la marea que adormece y sepulta las aceleraciones y frenadas
9
tarde de noviembre
nada parece detenerse
luz: último fulgor solar en la tarde lluviosa
poeticidad: la del pasado
tono: qué tono ni qué tono, el tono del teléfono
artificiosidad: la del cuarto muñeco
intencionalidad: escapar
otro acicate: otra vez tocaron los redondos
velocidad: la del segundero del rejoj de cocacola
sensaciones: la del enfrentamiento entre turbio río cálido del litoral contra helado lago cristalino del sur
estado del observador: desesperante más dos atados de marlboro más tres pajas más tres llamados telefónicos
color: la lìnea oscura del vino entre los labios
posición del ojo: hundidos en el fondo del cerebro
hambre: no, agujeros
deseo: el regreso a septiembre
música: navegando los mares de queso, de Primus
momento de escritura: nochecita
bien: no, siempre el mal
verdad: otro muñeco
belleza: la del avestruz
Daniel Durand, en El cielo de Boedo
BOMB PLAN
-lecturas de poesía al aire libre-
Gabriela Franco
Susana Villalba
Fernando Noy
Jueves 4 de febrero a las 20 hs.
Bompland 1660 - Espacio Cultural Bompland
Feria de productos de Yo no fui (talleres artísticos y productivos de las cárceles de mujeres de Ezeiza y de las mujeres que salen en libertad/ www.yonofui.org.ar)
Bar y comidas Rikisito
Feria de libros
Descalzo entró en mi cuarto,
llovía y estaba acostada.
Me levanté y salimos en el auto.
Él estaba triste, había llorado
por un desamor.
Él sabía, sin embargo, que yo soñaba
con un imposible amor
para mis años,
pero yo sabía también que a él
eso lo ponía contento.
Quería verme feliz y compartir algo conmigo.
Aunque fueran cinco días de dicha, decíamos.
Él lo había adivinado.
Y yo metía los pies en sus zapatos aplastados
mientras errábamos por Gualeguay bajo la lluvia.
Y el amigo y yo nos dábamos la mano,
solos y
acuñados por idénticos desencuentros.
*
Ya me voy de tu cuartoy de tus hombros.
Allí esa intimidad de tu ropero
y los libros.
¿Qué haríamos sin ellos para el viaje?
La caricia empezada
y los ojos curiosos
te los dejo, hoy y siempre.
Se me encienden las manos
y me olvido. Despiértame.
Ya me voy de tu cuarto:
verás cómo, despacio,
se irán domesticando
mis violencias.
Y absurdo me ha de ser este deseo
y este crearse un sueño.
Y al fin, un día, me serán tan fácil:
las manos quietas y los ojos ciegos.
*
¿Por qué no es posible el amor?,
me preguntas.
Somos viejos, respondo.
Y que pases tu manopor mi pierna,
me da cierta vergüenza.
Tontería, dice el amigo
y cediendo
me tiendo a su lado como cuando era joven
y lo ignoraba.
Pienso en todos los viejos
que desde un banco al sol
miran transcurrir las muchachas.
En mi padre y sus esquelas victorianas
a las niñas de los mandados.
Pienso en mi madre pulcra
cubriendo sus desnudos en un último gesto.
Pienso que los viejos son como todos
y apetecen sin pausa
si no han sido saciados.
El cuerpo gira ante sus ojos
con el gusto de los prohibido,
como siempre.
Se los instala en la sabiduría
y no la tienen;codician como jóvenes,
tienen pequeñas ternuras
como mi amigo,
tienen lascivas preferencias
que no les cuentan a los otros,
tienen derecho al amor
aun a costa del ridículo.
Y si pasan tomados de la mano
o se encierran en su mundo
con las persianas bajas,
tendríamos que mirarlos sin asombro
como a lentos vagabundos
o discretos amantes que renuevan caricias.
Esa soy yo:
una mujer gastada y melancólica
con la mirada
que arranca de una infancia razonable
y una cabeza peinada
como corresponde
a una señora de tantos años.
Procuro que las canas
tengan su orden natural
que tranquiliza a los que miran,
aunque yo casi estoy segura,
después de todo,
que moriré
sin haber sentado cabeza.
Emma Barrandeguy
de la entrevista a osvaldo bossi en http://blogdepapelesblancos.blogspot.com/
(gracias, muchachos)
Entrevista a Osvaldo Bossi: http://blogdepapelesblancos.blogspot.com/2009/12/entrevista-osvaldo-bossi-1era-parte.html
*
Es la mecánica del paraíso:
mostrarse e irse
pra que no tengamos miedo de él.
Nuestro pecado (si existiera tal cosa)
es no quedarnos
hasta último momento.
No aceptar que la dicha sea
eso, apenas eso, y no la tenue
pulsion de una agonía
que se ha olvidado de nosotros.
Pensar, a cierta hora, que una palabra puede ser
un puente, y pensarlo con seriedad.
A los queridos amigos difíciles, poema necesario para ir cerrando el año
Fragmentos de Alguna memoria
Ella se expone a las angustias del siglo, usinas de la realidad. Más explícita se la quiere, menos se la conoce. El sueño de los asesinos y de los poetas es que llegue a tener un rostro.
**
Viene de ausencias maravillosas, de seres que la amaron a través de otros seres cuyo destino era cambiarse en ella con tanta lentitud que la eternidad les maldice. (La eternidad maldice su lentitud, no su destino.)
**
Ella siega el verano, y luego todo es azul alrededor de sus ojos invisibles.
**
Como la cigarra, sólo puede vivir en medio del incendio que suscita.
**
¡Ah, pequeño milagro, vida enorme! ¡Enorme vida en una nada enorme!
**
Así como el placer es su reino, ella no puede detenerse en esas gradas fáciles donde el olvido nos ofrece sus pactos sospechosos. Si sufre, es para morir.
**
No obstante la distancia y el diluvio, y las dificultades insalvables, y el honor y la maldición, ella se permite la aventura de vivir con nosotros. Sabe que el abismo terminará por recuperar, algún día, su confianza en el hombre.
**
En la cueva del alquimista, ella calla, como investida de una miseria admirable que fuera al mismo tiempo su rostro y su secreto.
***
NOSOTROS
Y por último, un día nos decidimos a partir.
Tenemos equipajes y algún papel en el bolsillo con
anotaciones minúsculas;
un número de teléfono al que no llamaremos jamás,
el nombre de unas píldoras para dormir o no dormir,
el relámpago muerto de algún poema.
Tenemos equipajes con ropa y máquina de afeitar y algunos de nosotros
botellas de coñac o perfume o aceite para el sol
y libros sagrados y de álgebra y de ciencia ficción,
tenemos treinta años y padecemos todos, cada uno según su necesidad,
humo y amor y redes y violencias, sed de verdad, insomnio
[y desesperación,
y hemos sacado algunas conclusiones.
(En la ciudad inmensa cada uno cavó su guarida,
acumuló sus propiedades, sus olvidos, su oposición a la muerte.
Cada uno disfrutó de derrumbes y papeles en blanco,
lloró de rabia ante las cajas fuertes del tiempo,
firmó con mil imágenes de Dios pactos después desconocidos,
creyó en todo,
abrió sus brazos, tomó vino, contó dinero, acarició, supuso
librarse bien, salvarse, haber hallado cómplices para la gran reunión
[en la sala principal de la cueva
para el acuerdo universal del que saldría limpio e inocente.
Pero no hubo al fin más que carozos y cenizas y botellas vacías.
Queda la noche, sin embargo,
la noche abierta a los pequeños ensayos de fuga y a los
[pequeños abismos,
el fondo de la noche donde tampoco habrá solución
porque igualmente se lo habrán montado, se lo habrán repartido
[sin concederle siquiera que tuvo algo que ver,
que él puso algo de su parte también;
algo de buena voluntad, de asombro, de inocencia
y no tan sólo su cara de extraño.
Entra en el bar y mira aquella mesa:
ella por fin ha vuelto.
Afuera ha comenzado la lluvia,
y melancólicamente
los dos conversan de su amor de diez años atrás.
Después se encuentra solo en el filo despiadado del amanecer.
En la puerta de un sótano la música de Charlie Parker
lo atropella en su fuga hacia las estrellas afiebradas
y siente que ya sabe hasta su última mentira.
En su cabeza brilla una bella ecuación
pero a los camaradas no les sirve
para cambiar el mundo.
Los bares del olvido están cerrados para siempre,
no tiene donde estar y la lucidez se paga sabiéndolo.)
Todos perdidos en la noche y roídos por innumerables agravios,
todos equivocados y autores de desastres irreparables,
todos dementes y llagados y llenos de bichos y de confusión,
ustedes, yo, nosotros, mis amigos difíciles, cazadores de lejanos
poemas
sobre la gran llanura marcada por el rayo.
RAÚL GUSTAVO AGUIRRE (Buenos Aires, 1927-1983)
+mas en http://elmundoincompleto.blogspot.com
el problema es justamente la esperanza,
y todavía pienso que podría ser todo distinto.
hago balances de fin de año
(la que se fue y ya no hay cómo llamar, ni cómo dejar de llamar;
la valija que pude deshacer
después de dos años;
el dejabú; el vaivén; los espejos.
me niego a admitir
que los momentos más hermosos
hayan sido de películas o música.
me niego a decir que estuve sola
tratando de buscar dónde ponerme
todo el tiempo.
me niego a decirte lo que había en el mundo
después del fin del mundo,
que en todo el mundo no había más
que el fin del mundo, no lo voy a decir.
tengo esperanza).
todavía no sé
en qué se transforma
lo que se pierde.
de chica bailaba y cantaba a los gritos.
en qué parte, eso
en este tararear,
en susurrar las mismas partes
de memoria.
el ser sin rodeos, dónde.
querías vivir en una isla, sola,
"plenamente sola,"
pero la plenitud siempre fue algo diferente,
no se queda quieta,
vas a buscarla,
llegás tarde,
le pisás los talones,
quedás varado ahi.
tu vagón se suelta, estás en el centro
de un círculo en la tierra que dejó la carpa de un circo
que ahora estará llegando a otro país,
nadie supo bien qué nos pasó.
no podríamos decirlo, fue una sucesión de cosas.
el tiempo.
su trabajo, no el mío.
me desvelé a los 25, 20 años.
y creo que no volví a descansar nunca.
ahora la sensación de desajuste
es más real, pero todavía podría ir a buscarla.
salir de nuevo, traslasierra,
esperar que amaine.
otra mudanza.
sembrar en el patio.
que la gata aprenda a cazar perdices,
que las comamos juntas
o dejar que me toques
hasta erizarme
y volver a creer
que el futuro es algo que funciona, inevitablemente,
entre tomar la mano que se estira
y seguir mirando
la intemperie como a la espera de una flauta
que se toca sola
con el viento,
y que eso sea todo
-y también lo demás.
el milagro
acaso es una decisión,
no un darse cuenta.
tiro la monedas: "la verdad interior"
pero cuando abrí las manos,
no había nada.
no sé lo que quería yo,
además de las ventanas
y que el viento me tocara como a un instrumento
de belleza.
cantar a los gritos.
"el deseo es la recarga de una huella
mnémica
de una supuesta satisfacción original".
ya no sé
cuántas veces pedí disculpas.
todavía pienso en vos
como mi única casa,
pero no es de vos que quería irme.
quería soltarme como si bastara
para rebasar el límite que no se puede rebasar,
el mar parecía una cosa tibia y tan maravillosa,
pero también el mar era mentira.
qué vamos a hacer ahora.
no sé si hay cómo restaurarle lo real.
cuando pienso en volver
me refiero a volver a una circunstancia anterior
a que se empezaran a manchar todas las cosas.
ya no hay naturaleza virgen.
cada centímetro cúbico de aire,
de tierra, de agua, todavía guarda la marca
de nuestra tosca huella.
Miércoles 25 de noviembre - 19 hs
Ediciones en Danza - Primeras poetas argentinas
Presentan: Javier Cófreces, Gabriela Franco y Eduardo Mileo.
Leerán poemas: Andy Nachón, Irene Gruss y Susana Villalba.
Centro Cultural MOCA
Jueves 26 de noviembre - 20 hs
Lectura a cargo de los poetas:
"Hay palabras que ciertos días no puedo pronunciar. Por ejemplo hoy, hablando por teléfono con D. -que es tartamudo- quise decirle que había estado leyendo un librito muy lindo titulado L' impossibilité d' écrire. Dije "L' impossibilitè..." y no pude seguir. Me subió una niebla, me subiò mi existencia a mi garganta, sentí vértigos, supe que mi garganata era el centro de todo y supe también que nunca más iba a poder decir "écrire". D. -bien o mal- completó la frase, lo cual me dio una pena infinita pues para ello tuvo que vencer no sé cuántas vocales a modo de escollos. Ah! Esos días en que mi lenguaje es barroco y empleo frases interminables para sugerir palabras que se niegan a ser dichas por mi! Si al menos se tratara de tartamudez. Pero no; nadie se da cuenta. Lo curioso es que cuando ello me sucede con alguien a quien quiero me inquieto tanto que redoblo mi amabilidad y mi afección. Como si debiera darle sustitutos de la palabra que no digo. Recién, por ejemplo, tuve deseos de decirle a D.: Si es verdad lo que me dice tantas veces, si es verdad que usted se muere de deseos de acostarse conmigo, venga, venga ahora mismo. Tal vez, con el lenguaje del cuerpo le hubiera dado algo equivalente a la palabra "ècrire". Ello me sucedió una vez. Una vez me acosté con un pintor italiano porque no pude decirle "amo a esta persona". En cambio, respondí a sus pedidos con una vaga serie de imágenes recargadas y ambiguas y es así como terminamos en la cama, sólo porque no pude decir la frase que pensaba. Terminé también llorando en sus brazos, acariciándolo como si lo hubiera ofendido mortalmente, y pensando, mientras lo acariciaba, que en verdad no lo compensaba mucho, que en verdad yo le quedaba debiendo."
Alejandra Pizarnik, en Diarios
Es la noche
de Tanabata
pero yo no sé dónde está
la orilla del río
del cielo.
Ni el cielo
lo dice.
No sé cuál es el puente
que nos une
y nos separa.
Yo no sé qué pasó,
la vida no es un lugar
seguro.
No hay ceremonias,
los amantes unidos
por un hilo de plata.
Sueño con calles
en las que estás caminando
mientras sueño,
al despertar es tarde.
Yo no sé qué hacer,
el amor es animal.
El camino terminaba
en un acantilado.
Iba un loco
en un coche policial,
feliz de andar en auto,
sentí miedo del dolor,
de la química,
de las palabras que se quiebran
de pronto.
Fuera de mí,
fuera de mi casa,
fuera de todo lo que te ofrecí
voy.
Pero vuelvo, no creas
que pedía más
que la intensidad del azul
ante el naranja.
Yo no sé qué pensar,
para qué
si no quiero entender,
si no hay razones
a veces.
No sé si creer otra vez
en signos que no sé leer
en el río del cielo.
No sé si buscar el puente,
quizá nunca lo hubo.
No sé qué decir,
acaso te convoco sin saber
adónde.
No importa,
haré una ceremonia incorrecta
mirando la luna.
Pregunto a tu parte oscura
si es cierto
que desayunamos juntos.
El tiempo pasa,
no hay aniversarios.
La vida gira bruscamente,
yo no vi la señal.
Ya no sé si es mejor
perder lo que se debe
para encontrar,
antes me dije estas cosas
pero estoy cansada.
¿No hay nada que decir?
No hay nada que hacer
para desanudar las almas que se aferran
a otras almas anudadas
a otras almas.
¿No hay parte en el amor
que guarde algún recuerdo?
de la luz
sobre la contingencia.
Acaso es un torrente
continuo
y precisamente por eso.
Ya no sé quién sos.
No pudimos despedirnos
de los muertos.
Así sin inhumar
el cuerpo de este amor
enterrará el próximo amor.
Como fui yo el cordero
bajo el mismo puñal
que habías recibido.
Ahora soy quien pregunta
al río:
el amor es un torrente
continuo
pero estamos fijos en el horror
de no permanecer.
Hasta el fuego
necesita adherencia,
sólo la noche existe
aunque nadie la mire.
Acaso el puente para dejar
en claro:
cada uno ocupa un sitio
diferente.
No era necesario,
siempre estamos solos,
siempre está a la vista.
No te pedía el alma
por un pacto,
ya no hay pactos,
“es la estrategia del demonio
hacer creer que ya no existe”.
Ya no sé si creer
en las palabras,
es la noche de Tanabata
y no lo sabés,
no leímos los mismos libros.
No sé el lugar
que no conozco,
no hay corazón tan sabio
ni vocación de tenerlo
ni quien indique el camino.
No hay caminos,
es el momento para inventar
liturgias,
construir un gesto,
un filme o un río p
ara los separados eternamente.
Eternamente despidiéndose
de sí mismos.
Reconstruirse en el dolor
es otro dolor:
que lo desee
no hará que exista.
Preparo café,
ya no puedo sentir más frío
por hoy,
por este año.
Todo ha sido
una actuación en el vacío,
algo se quiebra
para instaurar.
En todo viaje, la ausencia
o volver,
se mueve el paisaje.
De todos modos el río
está cegado aquí,
tiene una sola orilla
y cada vez
se es más inteligente.
Quiero decir más triste.
Ahora sé
que está cayendo la noche de Tanabata
como una noche más.
Susana Villalba, de Matar un animal



